+ Cosas valiosas (ordenadas una a una y de una cultura que empleó miles de años para lograrlo):
Descubrimientos acerca de cuándo están ya listos los humanos para cambiar de mina, rompiéndoles el martillo que trabajaba en la mina anterior en que se hallaban. Porque les endurece la piedra que pueden martillar dentro de esa mina anterior en que trabajan, antes blanda. Un proceso evolutivo que ocurre en la adaptación de la cultura canaria a Europa gracias a los castellanos. Y justo antes de que se nota empezar ese proceso de endurecerse ya ha aportado los medios para cambiarse a la otra mina. De piedra blanda y no dura que el martillo perfectamente en manos del humano trabaja y bien. Un cambio de mina, en este caso, en papel escrito y firmado, y oficialmente de ser necesario. Así por tanto, esos puntos suspensivos a rellenar con los nombres en dichos documentos acordes a la economía internacional son la piedra blanda, para trabajar. Que releva a la piedra dura en que tiende a convertirse la valiosísima piedra blanda. Y que duró miles de años sin el más mínimo problema en nuestra cultura canaria aislados en las islas.
*Los guanches se reunían a bailar en grupos. Las mujeres se sentaban alrededor con los hijos. Y los hombres bailaban con las ovejas. Bailar con las ovejas los hombres les hace buscar una protección. Saben que hacen el tonto. Aun sin castellanos adivinaban que bailar es con ellas y no con oveja alguna. Entonces inventaron la mentira de que las ovejas lloraban solamente y nunca reían. Y que tenían que llorar ellos también para poder seguir bailando. Para poder seguir el mismo compás, juntos ambos, hombres y ovejas. Un equilibrio roto de la naturaleza que ella secundó sin el menor problema. Y quedó ésta, la naturaleza, custodiando la suerte de ser canario sin entregársela a los canarios hasta que dejen de engañar a los demás con trucos como éste. No es de macho llorar a la primera y mucho menos en juzgar cuál es la correcta plaza para una mujer. Si sentadas cuidando a los hijos o aplicando su sabiduría innata en lo que resulte en, a bien de todos, hijos incluido, bailar junto a ellos. Si bailan, es con ellas, no con ovejas.
*Las rabietas del canario son pocas. Rememora su inferioridad con palos para cuidar cabras cual lanzas que atraviesan a su enemigo. Quedando en lo absurdo de tener esa lanza en su mente que según él puede atravesarlo de modos muy hábiles e insospechados. Y a lo tonto cada creerse tan dañino solamente le suma puntos en contra. Más o menos según le dé cuerda mayor o menor a esa presunción. Recuerda esos dos bandos uno contra otro. Al creerse que empezará a atacar sin avisar, gatillo de ballesta de más alcance y facilidad de manejo gana en la distancia y en el tiempo. Apenas ocurrírsele en el interior de su mente, percutor verdadero y único funcionó. Y funciona hoy ya para todo el futuro más lejano.


